domingo, 14 de octubre de 2007
29-3-99
Ahí yace, mírala. Su masa muscular, y a sus pies, completamente separado, su esqueleto, inerte. Todavía le queda un ápice de vida a sus músculos ya secos, va a despertar por última vez, ya mueve un dedo, el otro. Contempla ya su mirada de horror MUDO al ver el estado de su cuerpo, tiene miedo, aproxímate junto a mí, en frente de ella, que su última mirada se pose en sus seres queridos, que sea plácido su viaje a la eternidad. No llores ¡mumumu!
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